Es difícil empezar a hablar de una película cuando sabes que cualquier cosa que digas no hará justicia a lo que se ve en pantalla, pero prometo que me esforzaré al máximo. Martin Scorsese vuelve a colocarse detrás de las cámaras para ofrecernos algo totalmente distinto a lo que lo convirtió en uno de los cineastas más respetados; quienes temían que La invención de Hugo pudiese ser un producto facilón, tonto y dirigido especialmente a los más pequeños están terriblemente equivocados. Sí, es una película para toda la familia, algo que no le quita profundidad ni emoción, pero también es mucho más que eso: es una maravilla que homenajea al mundo del cine, a su historia, a su pasado y su futuro como nunca se había conseguido; es una declaración en mayúsculas de amor al cine.
La historia nos presenta a Hugo, un huérfano que vive escondido en una estación de trenes del París de los años 30 y que se dedica a mantener los relojes del lugar. Lo único que le queda es un robot estropeado que en el pasado había intentado reparar junto a su difunto padre, y que él lleva intentando arreglar desde hace años por su propia cuenta robando piezas de una tienda de la misma estación. Esto hace que se cruce en el camino de una chica que lo ayudará en su aventura por desentrañar el misterio de qué es lo que puede hacer el autómata. Es a partir de aquí cuando empieza el verdadero espectáculo, con un giro que logra transformar la película completamente y que nos transporta a un mundo totalmente distinto, pero eso, amigos, es algo que prefiero que descubráis vosotros mismos.
Si al principio decía que era difícil hablar de algo sobre lo que sabes que no harás justicia con las palabras, resulta aún más complicado cuando uno mismo es consciente de que el factor sorpresa es uno de los pilares del film. Y es que esta obra de Scorsese, probablemente la más “íntima” del director, te va envolviendo en su manto mágico poco a poco, con un inicio lento pero necesario para luego pasar a ofrecer una sobredosis de emociones y sentimientos, un espectáculo para los sentidos y nuestra mente pero en las dosis justas; no hay excesos. Hugo consigue que te sientas como un niño inquieto que descubre un nuevo mundo, y hace que disfrutes con ello.
¿Qué se puede destacar? Absolutamente todo, empezando por un elenco de actores espectacular en el que nos encontramos con nombres como Ben Kinsgley y Christopher Lee, hasta Sacha Baron Cohen y Jude Law, sin olvidarnos de los pequeños pero geniales Asa Butterfield y Chloe Moretz, una banda sonora compuesta por Howard Shore que pone los pelos de punta, una fotografía preciosa de Robert Richardson y, como es obvio, el trabajo detrás de las cámaras del señor Scorsese que consigue que nos arrodillemos ante él y le pidamos que siga haciendo más productos como éste. No solo nos regala algunas secuencias y planos que consiguen que nuestros ojos se retuerzan de placer, sino que hace uso del dichoso 3D mejor que nadie; el efecto sirve para dar más potencia a las escenas y no cae en el recurso fácil de hacer volar cosas por la pantalla. Muchos deberían tomar nota para saber cómo se hace una película en 3D de verdad.
La invención de Hugo es una carta abierta escrita desde el corazón hacia el mundo del cine, el homenaje perfecto a la industria que tanto nos ha dado tanto a nosotros como espectadores como a Scorsese como director. Una auténtica maravilla que te dibujará una sonrisa de oreja a oreja, hará que te rías, disfrutes y, porqué no, humedezcas un poco los ojos. Una historia sobre cómo reparar aquello que está roto a base de ilusión, de coraje y de no darse por vencido. Se merece todos y cada uno de los premios que le den, incluso aquellos que no gane. Hugo es, posiblemente, la primera obra maestra del séptimo arte de este siglo.
Un comentario
joan.godoy escribió:
24/02/2012, a las 4:15 pm (UTC 2)
Permitidme describrir una pequeña anécdota al ir a ver la película:
Nos sentamos en la sala y en la fila de delante escuchamos los comentarios de un hombre de unos 60 años: “Vengo a verla porque es de Scorsese, pero seguro que es una mierda, porque esto de que sea para la familia y en 3D…”
Al terminar la proyección el buen hombre fue de los primeros en ponerse a aplaudir efusivamente, mientras comentaba emocionado que era el mayor homenaje al cine que había visto en su vida.
Merece todos los OSCAR y muchos más.