
¿A dónde voy?
Cuando un director empieza su carrera filmográfica con una película como Memento ya se puede retirar sin problema alguno. Pero la intención de Christopher Nolan nunca ha sido esa, es más, en cada nueva película que saca intenta brindar algo mínimamente novedoso, pero de calidad, en la que la acción, a pesar de estar muy presente, siempre se ve relegada a un segundo plano por “culpa” de las historias que nos explica.
Si decimos que Nolan es uno de los directores con más talento de la actualidad y que tiene madera para convertirse en un mito del cine de acción/intriga damos completamente en el clavo. El problema llega cuando el mundo creado por el director es contradictorio por sí mismo y a uno le cuesta creerse lo que ve. Y ese puede que sea el principal problema de Origen.
Un grupo de estudiantes de medicina se va de vacaciones a las montañas nevadas de Noruega. Recluidos en una cabaña, pronto serán acechados por un escuadrón de zombis nazis, que merodean el lugar desde los tiempos de la Segunda Guerra Mundial.
La segunda mitad del film transcurre a plena luz del día y nos encontramos con escenas gore de lo más bizarras, con esa dosis de humor macabro al más puro estilo Braindead o Evil Dead, a las que se se hace referencia. Hay un momento memorable en el que uno de los protas se agarra al intestino de un zombi y queda colgando de un precipicio. Sin duda es un buen ejemplo de lo que nos espera. Mención especial al hilarante combate final, con situaciones absurdas propias de Shaun of the Dead, y un montón de tripas y litros de sangre; la mayor parte de los más de 475 litros usados en el film.





