Prólogo:
¡Por fin! ¡Bioshock Infinite en mis manos! Ya estaba cansado de tanto tráiler, tantas imágenes, entrevistas, información, scans…¡por fin está en mis manos! Pero…espera. ¿No debería tomármelo con más calma? ¿Y si al final no es tan bueno como prometían? ¿Y si pasa como con Bioshock 2, que parece que la gente se ha olvidado de él? Tanto que prometían de la historia y esas cosas…¿y si al final la historia de éste tampoco es para tirar cohetes? Bueno, vamos a tranquilizarnos, ya lo tengo aquí, así que ahora me preparo un café, meto el juego en la consola y le doy caña. Porque al final, no es más que un juego, ¿no?
Viernes, 16:00. Llegamos a la base secreta que han cogido los chicos de 2K Spain para enseñarnos uno de los títulos más esperados del año. Los saludamos con manos temblorosas y miradas nerviosas; nos cuesta mantener la calma. Subimos las escaleras poco a poco, mientras nos van explicando cómo había ido en otros eventos y con qué nos encontraríamos en el de hoy. “No se pueden hacer fotos”, nos informan. No nos importa; no estamos ahí para sacar instantáneas, estamos ahí para probar el que puede llegar a ser uno de los mejores juegos del año y, porqué no, de esta generación de consolas. Estamos allí para visitar la ciudad de Columbia. Estamos allí para probar Bioshock Infinite.