“No haremos más juegos de Resistance”, eso es lo que ha dicho Ted Price, CEO del estudio. Al parecer, los chicos de Insomniac querían cambiar un poco de aires y es por eso que han decidido abandonar la saga que ellos mismos parieron para la consola de Sony. Ahora que la han dejado atrás, parecen estar centrados completamente en Overstrike, un shooter cooperativo para 4 personas del que poca cosa se sabe. Pero no solo eso, hace poco decidieron abrir una división que se encargará de realizar títulos “sociales”, ya sabéis, jueguitos para Facebook y cosas así.
Según ellos, no se quieren conformar con hacer cosas tontas y simples que triunfen, sino que su meta es construir “universos profundos, historias ricas en contenido y jugabilidad accesible.[...]Creo que en los próximos años vamos a presenciar una gran evolución en el apartado visual de los juegos sociales. Eso es gracias a la tecnología que avanza. Es gracias a los navegadores, que se están volviendo más robustos y poderosos. Es gracias a los equipos de desarrollo, formados por jugadores de la vieja escuela que ahora han decidido moverse al espacio web”, declaró Price. Lo cierto es que por una parte aplaudo la decisión de desentenderse de Resistance, una saga en mi opinión mediocre que nunca ha conseguido despegar del todo, y también me intriga un poco lo que se pueden traer entre manos para los juegos vía navegador, pero lo que me “preocupa” es que la división de juegos sociales pueda terminar siendo más grande que la de juegos para consolas, algo que nos acabaría llevando al apocalipsis consolero si eso se extiende a otras compañías. Supongo que no falta mucho hasta que veamos peticiones a un juego de Ratchet & Clank en Facebook.

Leo en 

Seguimos con este pequeño homenaje a la consola de Microsoft. Si antes ya había comentado cuáles fueron las primeras impresiones que tuve, creo que ahora es el turno de hablar un poco del Xbox Live y el título que, para mí, ha marcado un antes y un después en el online de esta generación.
Mucha gente piensa que La red social es una peli tostón a modo de documental sobre unos frikis que montaron el dichoso Feisbuck. Algunos tragan saliva al saber que David Fincher está tras la cámara y responden con un “¿en serio? habrá que verla”. Mientras que nosotros, los de la generación de los 16 bit, aquellos que llevamos desde los inicios de la explosión de Internet, nos sentamos en la butaca expectantes, preparados para iniciar un viaje a los orígenes de esta revolución social que parecía totalmente impensable hace unos años. Entonces nos damos cuenta de que la red social no es una película acerca de Facebook.
El guionista Aaron Sorkin (El ala oeste de la Casa Blanca, La guerra de Charlie Wilson) nunca dijo “sí” más rápido a un proyecto que con La red social. Todo comenzó cuando recibió una propuesta inicial para el libro Multimillonarios por accidente, de Ben Mezrich, un resumen de catorce páginas que instantáneamente motivaron su propia investigación intensiva sobre la historia de Facebook. A Sorkin le cautivó la vertiginosa trayectoria de los personajes, principalmente la del cofundador de Facebook, Mark Zuckerberg, quien, prácticamente de la noche a la mañana, pasó de ser un pirata informático anarquista a Director Ejecutivo y un emprendedor web que ha definido toda una era.